«–Ser real no consiste en cómo estás hecho
–dijo el Caballito de Piel–.
Es algo que te sucede.
Cuando un niño te ama durante mucho,
mucho tiempo…
no sólo para jugar contigo,
sino que REALMENTE TE AMA,
entonces te conviertes en algo real.
–¿Duele?
–preguntó el Conejito.
–A veces
–respondió el Caballito de Piel,
pues siempre decía la verdad–.
Cuando eres real,
no te importa que te hagan daño.
–Te sucede de pronto,
como cuando te dan cuerda
–preguntó el Conejito–,
¿o de a poco?
–No sucede de repente
–dijo el Caballito de Piel–.
Te va sucediendo paulatinamente.
Tarda mucho tiempo.
Ésa es la razón por la que no les suele suceder
a los que se quiebran con facilidad,
o tienen bordes afilados…
…o se han de guardar cuidadosamente.
En general,
cuando te vuelves real...
se te habrá caído casi todo el pelo,
se te habrán saltado los ojos,
desgastado las articulaciones
y estarás muy maltrecho.
Pero NADA de eso IMPORTA…
…porque cuando eres real…
¡ya no puedes ser feo!
Salvo para las personas
que no entienden nada.»
~El Conejo de Terciopelo, de Margery Williams.

No hay comentarios:
Publicar un comentario