«Desde que soy criatura vagabunda,
desterrada voluntaria,
parece que no escribo sino en medio de un vaho de fantasmas.
La tierra de América y la gente mía,
viva o muerta,
se me han vuelto un cortejo melancólico,
pero muy fiel,
que más que envolverme me forra y me oprime y rara vez me deja ver
el paisaje y la gente extranjeros.
el paisaje y la gente extranjeros.
Tal vez moriré haciéndome dormir,
vuelta madre de mí misma.
Bendije siempre el sueño y lo doy por la más ancha gracia divina...
En el sueño he tenido mi casa más holgada,
ligera,
mi patria verdadera,
mi planeta dulcísimo.
No hay praderas tan espaciosas,
tan deslizables
y tan delicadas para mí como las suyas».
~Gabriela Mistral.

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