domingo, 28 de noviembre de 2010

«LAS CHRISTMAS» (Junot Díaz, dominicano)

Me acuerdo de las primeras semanas que pasé en Estados Unidos como una cadena de sorpresas y sustos: el frío, mi padre, el apartamento, el agua corriente, el televisor, la soledad de la vida norteamericana, el ser inmigrante recién llegado. Además de tener que acostumbrarme al mundo que nos rodeaba, también tuve que acostumbrarme a la presencia de mi padre. Antes sólo lo conocía a través de lo que me contaban. Pero ahora estaba con nosotros y era una presencia intensa y complicada.
     Ese año, la Navidad pasó volando. Me acuerdo de muchas cosas de esas primeras semanas, pero nada de ese día. Recuerdo haberme fugado del apartamento una noche con mi hermano mientras dormían mis padres, para ver las casas adornadas del barrio; me acuerdo que nos perdimos y nos llevó tres horas frías encontrar nuestra casa. 
     Me acuerdo de mi cumpleaños, que era un 31 de diciembre, y de los camiones de juguete marca Hess –unas baratijas– que nos regaló mi padre para Reyes, pero no me acuerdo de la Navidad. El próximo año ya sería otra cosa. Para entonces, mis hermanos y yo ya hablaríamos inglés. Dejaríamos de ser los espantosos monolingues de Nabokov. La nuestra sería una lengua híbrida.
     También habríamos internalizado lo suficiente la cultura americana para otorgarle el respeto y la aprobación debida a la Navidad. Ya nunca más pasaría desapercibida, pero el Día de Reyes, sí. Y creo que esto revela tanto lo que perdimos al venir a Estados Unidos como lo que ganamos.
(Extraído del libro LAS CHRISTMAS, de Esmeralda Santiago y Joie Davidow).

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